La razón del alto consumo de frutos secos en los bares españoles

La clave de la popularidad de los frutos secos como aperitivo está en la sed, ¡y en otras cosas! Conócelas.

 

Generan adicción, dan mucha sed, se comen uno a uno o a puñados, muchos tienen cáscara, los sirven de una sola clase o mezclados, dan mucha energía, cada persona tiene sus favoritos, son ricos en grasas insaturadas y vitamina B, en los países árabes se comen a todas horas, los hay muy baratos y carísimos, pero lo raro-raro es que no te gusten…

Si ya sabes de lo que estamos hablando y no te encantan los frutos secos, tienes permiso para irte.

Sin embargo, la gran mayoría de la población es bastante fan de acompañar su bebida de unas avellanas, unos quicos, unas almendritas, unos pistachos o un tutus revolutum.

Es cierto que depende de la selección que hagas tu inversión en aperitivo aumentará o disminuirá porque los márgenes varían mucho en función del fruto que se trate.

Caros: Los que se producen lejísimos

La almendra se extrae principalmente de California (USA). La focalización de la producción junto al traslado y la revalorización que ha tenido por sus beneficios nutricionales elevan el precio. Lo mismo ocurre con el anacardo, típico de climas tropicales propios de Sudamérica, el pistacho que se produce a gran escala en Irán y EEUU, la almendra en Turquía o la australiana nuez de macadamia considerado el fruto seco más caro del mundo.

Baratos: Para ver partidos

Si hay fútbol, sacar las pipas es una buenísima opción para que la gente repita bebida, se entretengan con el clic clac y luego sólo te quede barrer la alfombra de cáscaras, cual jardín otoñal.

También puedes inclinarte por los quicos o los cacahuetes que están en presupuesto y son una alternativa clásico latina muy caribe-mix.

En definitiva, valora cuanto dinero quieres gastarte en que tus clientes sigan consumiendo líquido, que es la verdadera razón de que los frutos secos estén en el top 3 de los aperitivos democráticos en restauración.

Luego, busca un proveedor de frutos secos de calidad. La almendra correosa o quico rompemuelas no son una opción.

Sírvelos en cantidades pequeñas para que el cliente no se ponga como una boa, y verás como la sed cae por el propio peso de la sal.

Boca seca = ¡otra ronda!

Post creado por David Maldonado, fundador del blog gastronómico “Con El Morro Fino” – www.conelmorrofino.com

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