¿Cómo gestionar los tiempos de espera de un restaurante?

tiempos de espera restaurante

Cuando tienes un restaurante, cuidas todo lo que está en tu mano para conseguir la plena satisfacción de los clientes. Buen servicio, distribución del personal, calidad culinaria… Pero también debes ser consciente de que existen muchos factores que se van a escapar a tu control. Uno de los principales es el tiempo de espera que van a tener tus clientes para poder sentarse a la mesa o ser atendidos. Evidentemente, esto supone una gran molestia para los comensales. Pero con una buena organización y previsión puedes conseguir mejorarlo significativamente.

Vivimos en la era tecnólogica y eso ha contribuido al auge de las reservas online para gran parte de nuestros clientes. Que el cliente no tenga una reserva y tenga que esperar para ser atendido, es algo que todos tenemos más que asumido. Ahora bien, cuando el tiempo se dilata demasiado, es cuando pueden surgir problemas. Nervios entre el personal, frustración de los clientes… E incluso que éstos se vayan o, peor aún, que decidan no volver a nuestro restaurante. Eso sin contar con que esta mala gestión puede afectar a nuestra fama y a nuestra reputación online negativamente. Por ello, aunque es un factor que nunca vamos a poder controlar completamente, sí podemos intentar gestionarlo debidamente. En este artículo, vamos a darte algunos consejos para que te resulte mucho más sencillo.

Organización de la sala y mesas de tu restaurante

Lo primero que debes hacer es organizar tu sala y tus mesas. Cada una de ellas debe tener un número en concreto. Y debes garantizar que todos tus camareros los conozcan a la perfección. Así, podrán ir realizando los servicios con mucha más soltura y controlando los tiempos adecuados entre platos para conseguir que los tiempos de espera se reduzcan. Podrás ubicar a los clientes con más facilidad.

Haz saber a tus clientes los tiempos de preparación de los platos

Como bien sabes, hay platos que tardan mucho más en prepararse que otros, como la paella, por ejemplo. Por eso, los empleados deben estar al corriente de todos estos factores. Deberán avisar a los clientes de cuáles son los tiempos previstos, de la forma más correcta y amigable, para asegurarse de que los clientes los entienden y aceptan. Es una información que apreciarán los clientes y que evitará posibles frustraciones posteriores.

Ten en cuenta el tiempos que tardan los clientes en terminar su comida

Otro factor sumamente importante es conocer y saber calcular, de un modo aproximado, cuáles son los tiempos que tardan los clientes en disfrutar de su comida. Desde el momento en el que se sientan en la mesa hasta que pagan su cuenta y se van. 

Evidentemente, debes valorar también el tipo de cliente que tienes en cada mesa. Puesto que no es lo mismo una con niños, que acabarán antes y se marcharán más rápidamente que, por ejemplo, una pareja que haya ido a relajarse cenando, sin prisas. También, si se trata de un grupo grande como pueda ser, por ejemplo, una cena de empresa, calcula un tiempo más dilatado. Hay eventos de esas características que se alargan más. 

Por lo general, en el momento en el que se sientan en la mesa, el camarero asignado tardará, más o menos, unos cinco minutos en entregarles las cartas y tomarles la comanda. Cuando ya se hayan decidido, las comandas se pondrán en marcha lo más inmediatamente posible. Pero claro está, los platos deben prepararse, emplatarse y servirse. Por lo que tardarán, al menos, unos 15 minutos en tener su primer plato en la mesa.

La importancia del tiempo de espera entre plato y plato

Mientras tanto, el personal aprovechará para servir las bebidas, así el cliente tendrá la sensación de que el tiempo no está siendo tan largo. Una vez servidos los primeros platos, los comensales suelen tardar alrededor de 10 minutos más en terminarlos. Es entonces cuando el camarero debe ir pidiendo a cocina que vayan marchando los segundos. Cuando el cliente haya terminado con el primer plato, el camarero lo recogerá, preguntará cómo ha ido todo, si les ha gustado y notificará que el siguiente plato saldrá tan pronto como sea posible. En este caso, el tiempo de espera puede ser de unos 5-10 minutos más. Es importante que no sea mucho más. Puesto que es en este momento cuando se pueden dar las situaciones más insatisfactorias.

Hay que tener en cuenta que el cliente ya ha empezado a comer y, por lo tanto, tiene hambre. Si se espera demasiado rato, la sensación de hambre empezará a desaparecer y el tiempo de espera les parecerá eterno.  Una vez servido el segundo plato, parece que los clientes se relajan más. Comen con más tranquilidad, disfrutando del plato seleccionado, por lo que pueden estar entre 15-20 minutos degustándolo.

Un buen cálculo propicia un servicio más satisfactorio

Llegado al punto en el que los clientes terminen con el segundo plato, el camarero aprovechará para recoger la mesa y ofrecerles un postre o un café. Ahí dependerá de lo que se pida. Si solicitan un postre, estaremos hablando de unos 10 minutos más hasta ofrecerles el café. Si por el contrario pasan directamente al café, podrán tardar unos 10 minutos más hasta pedir su cuenta. Por lo tanto, podríamos calcular que, por norma general, el tiempo en el que tenemos ocupada una mesa suele estar entre la hora y cuarto y las dos horas, más o menos.

Saber calcular bien estos tiempos, también te ayudará a poder gestionarlos mejor. Si tienes ya unos tiempos muy establecidos, puedes avisar a los clientes, bien cuando hagan la reserva o bien cuando se vayan a sentar a la mesa, de la estimación de tiempo con la que cuentan. Aunque esta opción puede agobiar a los clientes que no quieran sentirse apresurados. Al fin y al cabo, una comida o cena en un restaurante también es tiempo de calidad y de ocio.

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