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Guía práctica sobre las patatas. Tipos, características y usos.

La patata es un tubérculo anual que, como tipo de alimento, ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en importancia, después del maíz, el trigo y el arroz. Y, como producto indispensable que es de nuestra gastronomía, vamos a hacer un repaso de sus variedades y usos para que lo manejes a la perfección.

La patata es una buena fuente de calorías, tiene algunos micronutrientes y también un gran contenido de proteínas, sobre todo, en comparación con otras raíces y tubérculos. De hecho, es uno de los principales productos de la tierra.

Una vez cosechada, la patata se destina a diversos fines y no sólo como una hortaliza para preparar en casa. En realidad, las patatas que se consumen frescas son menos del 50% de la producción mundial. El resto se utiliza para obtener alimentos e ingredientes alimentarios industriales, piensos para el ganado bovino, porcino y las aves de corral, almidón y etanol (combustible) para la industria, o se usa, asimismo, como semilla para la siguiente cosecha.

Los distintos tipos de patata se diferencian, entre otras cosas, por el color de su piel y pulpa, su tamaño o forma, la rugosidad, la profundidad de los ojos (hundimientos de los que salen nuevas raíces) y, en gran parte, por su ciclo de maduración o recolección. En España, se cultivan hasta 150 variedades, así que no está de más que conozcas algunas de las más famosas y sus usos en la cocina.

LAS VARIEDADES MÁS HABITUALES

Monalisa

La patata más vendida, la reina actual de las fruterías. Son atractivas visualmente, tienen forma regular y son las más versátiles del mercado. Son patatas “todoterreno”, ya sea fritas, porque absorben poco aceite; cocidas, ya que no se rompen, o asadas.

Kennebec

A esta variedad pertenecen las patatas con indicación geográfica protegida como la patata de Galicia y las catalanas de Prades. Están especialmente indicadas para cocer, asar o utilizar en guisos. Por ejemplo, ¿te suenan los cachelos que acompañan al pulpo?

Spunta

Es una patata semitardía, que tiene forma alargada y un sabor bastante suave. Esta variedad es perfecta para las cocciones y también para añadirla en ensaladas. Es la más habitual en los mercados del norte de España.

Agria

La reina de los fritos. Oscura, alargada, de carne compacta y con pocos azúcares. Es buena para hacer las patatas fritas perfectas, ya que queda crujiente por fuera y tierna por dentro, pero no es muy recomendables para cocer.

Red Pontiac

Es una variedad curiosa, ya que son de color rojo como la grana por fuera y, sin embargo, de color blanco por dentro. Resultan perfectas tanto para cocer, como para guisar, gracias a su textura harinosa. Es la que mejor aguanta la refrigeración.

CONSERVACIÓN

Las patatas deben conservarse en un sitio oscuro y fresco. Hay que controlar la temperatura, la luz y la ventilación del lugar escogido. La temperatura ideal es entre 7 y 11 grados, lo cual ayudará a preservar el almidón, el agua y los niveles de oxidación ideales. Por cierto, te recomendamos que las guardes dentro de una bolsa agujereada o de una caja de madera con rendijas.

IDEAS PARA LA COCINA


Rápidas: patatas al microondas. Con aderezos o aliños tan sencillos como un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal, un poquito de pimentón, un picadillo de ajo, un poco de mantequilla o un toque de orégano. Hay que lavar bien las patatas antes de introducirlas en el microondas y se recomienda cocerlas con piel.

Al horno: patatas gratinadas. Hierve y sofríe un poco de cebolla para añadir a las patatas antes de pasarlas por el horno. Esta forma de cocinarlas suele llevar bastante nata, queso y mantequilla, tres ingredientes que le aportan una textura y un sabor muy suaves, pero que, a su vez, añaden muchas grasas saturadas, así que cuidado con este exceso de calorías.

Versátil: puré de patatas. Es un solución muy económica y puedes utilizarlo en multitud de platos distintos. Por ejemplo, como acompañamiento para filetes, salchichas, pollo, escalopes, pescados y hamburguesas, o hasta en pasteles de carne o verduras. Puedes añadirle originales pinceladas de sabor con un poco de mayonesa, de mostaza o de curry.

En olla: guiso de patatas. Es el típico estofado y puede ir desde un guiso con de lentejas y patatas de acompañamiento, hasta uno al que le añadas carne. De hecho, seguro que has probado alguna vez el de patatas con costillas, ¿verdad?

Prácticas: patatas rellenas. Es posible hacerlas hervidas o al horno, en este caso, envueltas con papel de aluminio. Puedes prepararlas con un salteado de carne picada, un revuelto de setas, mejillones, queso o con una mezcla de atún y maíz.

Para llevar: tortilla de patatas. Es tan versátil, que puede comerse caliente, fría o templada; sola o en bocata, como plato único, pincho o entrante, en la cena o a media mañana… En resumen, uno de los platos más populares del país.


Las más festejadas: fritas y con huevos. Un plato que siempre tiene el éxito asegurado. Puedes servirlas solas, como las patatas bravas o con alioli, o bien acompañando unos huevos, un filete, algún pescado, con chistorra… Las posibilidades son infinitas.

La patata es una fécula, por lo que se recomendable, para una mejor digestión, combinarla siempre con algún vegetal (verdura, ensalada, fruta) y algo de proteína, ya sea carne, pescado, huevo o legumbre. Si lo haces de esta manera, los efectos de su consumo serán mucho más beneficiosos para tu organismo.

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