Melón y sandía: recomendaciones de consumo

Melón o sandía… ¿y por qué no las dos?

El artículo que se lee como cantando un rap…

Refrescantes, hidratantes,

bonitos y llenos de pepitas,

Así son la sandía y el melón

ro po pom pom

Son verano, son sabor

La sandía y el melón.

Sandía, patilla, aguamelón o melón de agua es el nombre común que se le da a Citrullus lanatus. La sandía es originaria de África pero hoy en día se cultiva por todo el mundo. Y entre las frutas se ha llevado un record Guiness por un ejemplar de 122 kg de peso.

Su hermano elíptico, el Cucumis melo, más conocido como melón, es una planta herbácea monoica que se cultiva por su fruto, una baya pepónide. El cultivo del melón data de la civilización egipcia y se extiende por todo el continente.

Todo esto está muy bien pero al ser veraniegas cuentan con muchos adeptos, debes aprender a diferenciar los buenos de los malos. El melón y la sandía pertenecen a la familia de las cucurbitáceas (como la calabaza o el pepino). No son frutas sino hortalizas. Se cultivan en lugares que alternen temperaturas cálidas y suelos secos (para los melones) o muy húmedos (para las sandías).

¿Cómo consumir adecuadamente el melón y la sandía?

La Organización de Consumidores y Usuarios, más conocida como OCU, da algunas claves sobre estas dos hortalizas veraniegas:

  • El melón y la sandía deben consumirse entre finales de mayo y primeros de octubre. Asegúrate que no son de invernadero.
  • Arriba del todo los ejemplares que en la frutería están a mayor altura permanecen en mejores condiciones.
  • Si resultan muy duros al tacto indica que están pasados.
  • Descarta los muy defectuosos pero no porque tengan una zona amarilla, no los elijas. La pieza puede estar perfecta, esa es la zona en la que reposaba sobre la tierra durante el cultivo.
  • Golpear y comprimir: la sandía se golpea levemente y si está en su punto sonará a hueco. El melón se aprieta por sus extremos: si está en su punto, la base cederá ligeramente y el otro extremo (el pedúnculo) se abombará un poco. La zona del pedúnculo debe oler a fresco.
  • Los melones verde intenso aún no están en su punto, mientras que la corteza de las sandías es preferible que tire a amarillo lo que significa que será dulce porque ha empezado a perder la clorofila.
  • Cuando se corta, es mejor eliminar los dos extremos del melón y apartar las semillas (en la sandía no hace falta). Lo que sobre se guarda en la zona menos fría de la nevera, bien tapado para que no coja el olor de otros alimentos. 
  • Comprar un melón o una sandía que aún no han madurado no es el fin del mundo. Lo importante es darte cuenta antes de abrirlos. Puedes hacerlos madurar en un espacio fresco y seco.

Ahora, sólo te queda ponerlo en práctica.

Post creado por David Maldonado, fundador del blog gastronómico “Con El Morro Fino” – www.conelmorrofino.com

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