Las croquetas pueden llegar a ser el mejor activo de tu negocio

¿Conoces el potencial de fidelización que tienen estos deliciosos perdigones de bechamel?
Gana rentabilidad con unas buenas croquetas.

El valor de la croqueta puede estar al alza y aumentar el de un establecimiento o, destruir su reputación para siempre. Adiós. Ciao. Caput. Arrivederci.
Perdón, ¿cómo te llamabas? Ah sí, el bar de las croquetas malas.
La croqueta, esa bola tan tonta y tan coqueta de bechamel con lo que le pongas, debe considerarse la joya de la corona de una carta. ¿No te lo crees?
Te damos algunas razones para que inviertas en croquetas antes que en acciones.

  1. Sus ingredientes básicos son baratos (harina, leche, huevo, pan rallado y aceite).
    Sin embargo, el ingrediente que seleccionemos para darle sabor hará oscilar el precio unitario final. En la selección de éste reside la clave a la hora hacer unas croquetas diferenciales, innovadoras, ésas que sólo haces tú y por las que todo el mundo quiere ir a probarlas.
  2. En la bechamel se esconde el secreto de la vida. La bechamel es la ligadura, es el nido, es el vientre de mamá croqueta: cremosa, cálida, exquisita, ni sosa, ni salada, ni muy líquida, ni muy espesa, ideal para quedarse a vivir. Dar con una bechamel sobresaliente es la razón por la que tus clientes querrán volver al interior de tus croquetas. ¿Por qué nadie se toma en serio la bechamel? Tú debes hacerlo.
  3. Son una opción gastronómica para toda la familia. on tan fáciles de comer como de digerir. Se pueden hacer de infinitos ingredientes e incluso categorizar por sexos: Las de chistorra y morcilla para papá, las de espinacas con queso para mamá, las de pollo para los niños, las de huevo duro para los abuelos… Y así hasta donde quieras llegar. Esta premisa es cierta siempre que el aceite en el que se frían sea bueno y esté limpio. El tiempo de fritura tiene que ser el justo para que quede crujiente por fuera y se deshaga por dentro.
  4. El mercado pone a tu disposición muchas alternativas de croquetas: congeladas, para calentar en el microondas, cuadradas o líquidas. Tú haz con tus croquetas lo que quieras, pero vuelve siempre a repasar el punto 2. ¿Vivirías en esa tripa de croqueta? Si la respuesta es no, sigue trabajando en ello.
  5. Cuando pruebas una croqueta sabes que te han ganado para siempre o que simplemente una bomba de mal gusto acaba de explotar en tu boca. En general, esto tiene solución y suele ocurrir cuando por fuera la croqueta está caliente y por dentro sigue congelada. Entonces te das cuenta de que te has dejado un trozo de diente clavado al probarla. No olvides descongelar bien las croquetas antes de freírlas con aceite de oliva muy caliente.

Dicho esto sólo queda afirmar que la croqueta se ha convertido el valor seguro de la cocina democrática: para todos los públicos y todos los bolsillos. ¿No crees que se merecen un poquito de atención?

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