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El Vermut, el nuevo deporte de los domingos

El vermut vuelve tras la llegada del buen tiempo e invade los bares y terrazas de nuestros país. ¿Y es que alguna vez se fue?

Cómo se hace el vermut

Hablar de vermut es hablar de tradición, hablar de hierbas aromáticas, especias y flores maceradas en vino blanco.
Hipócrates lo recomendaba para abrir el apetito y cuentan que nació como bebida medicinal macerando el vino en ajenjo. Es de ahí de donde procede su nombre, “wemut”, que significa ajenjo en alemán. Los farmacéuticos ya lo utilizaban como remedio casero mezclando el vino con hierbas y plantas machacadas en un mortero.

Tipos de vermut

La variedad de vermut reside en la receta secreta de su elaborador, consiguiendo multitud de aromas, sabores dulces o amargos en función de las especias y flores utilizadas. Todas estas esencias se juntan con el alcohol en el tamburo, un recipiente que da dos vueltas al día durante dos semanas con la mezcla en su interior. Existen diferentes clases de vermut, el de grifo y el de botella, los industriales y los de elaboración artesana, pero todos ellos tienen en común su base alcohólica y su fermentación con plantas y especias. De su composición también depende su gama de colores, que van desde el rojo intenso al blanco o desde el amarillo claro a un amarillo vivo.

El paso del tiempo, al igual que su proceso de fabricación, ha colocado al vermut entre uno de los aperitivos mediterráneos más aclamados. Y no solo eso, en la actualidad ha pasado de ser bebida, a considerarse un plan de domingo ideal. Una excusa para quedar con amigos, familia o conocidos; y hasta a se ha convertido en la copa previa de una noche loca.

Bebida favorita de los famosos

Además de ponerse de moda entre los mortales, está considerado como una de las bebidas preferidas de famosos e intelectuales, sirviendo de fuente de inspiración a James Bond, Cary Grant, Hemingway o Salvador Dalí, entre otros. Se dice que Cary Grant tomaba uno antes de cada rodaje para calmar los nervios, un Dry Martini concretamente.
Salvador Dalí se inspiró para crear muchas de sus obras con algún que otro vermut de más. Y la bebida favorita de Ernest Hemingway era el Panaché, un cóctel compuesto por vermut rojo dulce y vermut seco blanco.

Y es que además de haberse convertido en una alternativa al Gintonic, en el mundo de la restauración el vermut también se ha hecho su hueco.
Un ingrediente estupendo para ligar salsas y cremas para carnes, pescados, y productos de la huerta. En las salsas de tomate frito, por ejemplo, aporta un toque amargo y especiado imposible de igualar.

Cómo se sirve el vermut

Se sirve con hielo picado, limón, naranja o incluso aceitunas… las variedades son las que se les antoje a los creadores pero, como en todo, cada paladar tiene su favorito.
La receta más tradicional incluye clavo de Madagascar, pensamientos, frambuesa, díctamo de Creta, ajenjo, limón, raíz de lirio, árbol cascarillo y canela de Ceilán. Nosotros te recomendamos que te atrevas a componer un “yayo”. El vermut influencer de esta temporada, el vermut que un Bartalent tiene que saber crear.

Ingredientes del vermut

Vermut, gaseosa, ginebra y un toque de sifón. Es imposible que no lo intentes.

Sin embargo, si tienes clientes locos por los “yayos” y por “vermutear como deporte” no te arriesgues a que no lo acompañen de un aperitivo. Los ideales son: las gildas de anchoa y guindilla, o los clásicos boquerones en vinagre, cuya acidez equilibra a la perfección con el dulzor o el amargor del vermut sea cual sea la preferencia.

Y ahora que conoces todas las claves sobre el origen y elaboración de esta bebida de famosos, solo decirte que lo mejor del vermut no es como empieza, sino como termina, así que ¿a qué esperas para introducir el vermut en tu establecimiento como alternativa para el domingo?