Cookworking: nace un espacio para los emprendedores de la gastronomía

cookworking

Espacios de coworking específicos para la gastronomía

Tras los espacios de coworking, creados para empresas variadas compartiendo grandes oficinas, llega la tendencia del cookworking. La pasión por la cocina, la comunicación entre profesionales y el emprendimiento se unen en estos espacios.

El cookworking es una tendencia que va ganando fuerza en nuestro país. Su actividad ha empezado en las grandes ciudades. Y, aunque no son un ámbito común para todos los chefs, suponen otra señal de la evolución del gremio.

¿En qué consiste el cookworking?

Si alguna vez has oído el concepto de coworking, sabrás que son espacios dedicados a varias empresas que comparten zonas comunes, además de disponer de sus propias oficinas. El objetivo de los espacios de coworking no es solo el ahorro de costes. Es también crear entornos creativos y colaborativos y ofrecer actividades paralelas al trabajo.

El cookworking es una especialización de esos espacios para profesionales de la gastronomía. Una cocina necesita instalaciones, materiales y dimensiones específicas para poder acoger a los chefs. Por eso, los espacios de cookworking están diseñados para este sector en concreto.

Emprender un proyecto gastronómico es, sin lugar a duda, una aventura financiera y suele conllevar un desembolso importante. Compartir un espacio de cookworking significa optar por la economía colaborativa. Y también por la comunicación con compañeros del sector, proveedores, eventos… Las posibilidades que presentan, y que se auguran para estos espacios, son muy amplias.

Se alquilan talleres, salas y cocinas para desarrollar proyectos gastronómicos. Y constituyen un buen escenario para el emprendimiento en hostelería, debido a las oportunidades de networking que ofrecen.

espacio de cookworking

¿Cómo empezó el fenómeno del cookworking?

No podemos remontarnos a hace mucho tiempo, ya que este concepto es muy novedoso. El cookworking nació en Estados Unidos hace menos de una década. En tan solo 5 años, se han creado más de 130 espacios de cookworking. Algunos de los cookworking más destacados son, por ejemplo, el FoodLab de Detroit o el Forage Kitchen, en San Francisco.

En España, este fenómeno aún está despegando y no podemos hablar de un número tan elevado de cookworking. La ciudad con más abundancia de estas cocinas compartidas es Barcelona. La ciudad condal ha sabido aprovechar bien esta tendencia para fomentar su uso. La Patente, en Barcelona, es uno de los primeros espacios cookworking que se abrieron. En su limitado tiempo de vida, se han dedicado a compartir cocina con chefs de diferentes especialidades. Además, imparten cursos de todo tipo de cocina, enfocándose más a ser una escuela de cocina.

Recientemente, Madrid ha decidido estrenarse. Contacto Cocina es el único que podemos encontrar en la capital. El concepto de sus fundadores es el de ser el punto de encuentro ideal para los amantes del sector gastronómico. Por ello, ponen a su disposición 400 metros cuadrados completamente dotados de los recursos necesarios para poder desarrollar cualquier actividad hostelera.

Las escuelas de hostelería no son el único lugar donde investigar. Y los locales no son el único lugar donde emprender. Si hay laboratorios para científicos, o áreas de emprendimiento tecnológico… ¿Por qué no espacios para la experimentación y el emprendimiento gastronómico?

 

 

 

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