Tapa realizada con productos en conserva

Deliciosos platos con comida en conserva

Las conservas enlatadas siguen siendo el aliado perfecto cuando no te apetece cocinar y quieres salir del paso con algo rico, pero rápido. Sin embargo, desde hace algún tiempo se han convertido, además, en todo un recurso gourmet, protagonista de múltiples recetas e, incluso, de diversos restaurantes consagrados a ellas.

Las latas de conservas suelen ser un producto imprescindible en cualquier cocina. Lo mismo en casas particulares, que en bares y restaurantes. En este caso, de hecho, cada vez más y de una forma más elaborada. La verdad  es que las latas son un recurso rico, rápido y superpráctico cuando la prisa o el hambre apremian.

Curiosamente hace ya algún tiempo que han pasado de ser esa especie de comodín culinario del que hablábamos, a convertirse en un recurso gourmet en toda regla. Para prueba, todos esos cocineros de renombre, como Pepe Solla (una estrella Michelin), que se han puesto a idear con ellas recetas de lo más creativas. Por su parte, existen también algunos establecimientos gastronómicos que han nacido consagrados ni más ni menos que al mundo de la lata. En Madrid, por ejemplo, Conservas Nudista, La Conservera Delistore & Tapas o El Economato.

El hecho de que las conservas estén en auge se debe, no sólo a su referida versatilidad, sino también a otros detalles. Como indica el Centro de Información de la Conserva Enlatada (CICE), “es un producto alimenticio fresco que ha sido esterilizado, a veces cocinado, y colocado en un envase igualmente esterilizado, cerrado de modo duradero y perfectamente hermético”. Es decir, son de lo más seguras, pero también sanas.

“Las conservas, pese a lo que muchos creen, no llevan conservantes. El proceso natural de esterilización basta para mantener intacto el producto hasta su consumo”, indica el CICE. Y añade: “Se preparan con productos frescos y no tienen más manipulación que su cocción, que permite mantener todas las propiedades del alimento sin necesidad de aditivos”.

Por si todas estas bondades no fueran suficientes, resulta que, además, sus propiedades nutritivas y su estado óptimo de sabor se mantienen durante muchísimo tiempo, así que las puedes almacenar fácilmente y sin problema en la despensa de tu bar o restaurante. De hecho, según especifica el CICE, esa duración es “de dos a cinco años, aunque suelen mantener sus vitaminas y proteínas durante mucho más tiempo”.

Hay muchas recetas posibles en las que las latas son las protagonistas

¿Necesitas alguna otra excusa para ponerte a cocinar con ellas? Sí, sí. ¡A cocinar! Porque ya decíamos que, además de abrirlas y comerlas tal cual, una opción que cobra cada vez más fuerza es la de hacer con ellas las recetas más variopintas. Además de ensaladas riquísimas, como la de tomate con ventresca, o la de cogollos con anchoas, existen infinidad de platos calientes en los que las conservas también juegan un papel importante. ¿Quieres ideas? Aquí tienes: Paella con mejillones y calamares, chipirones en su tinta con arroz, paté de mejillones o de atún, risotto con pulpo o con zamburiñas… Por cierto, un consejo para cuando vayas a cocinar con ellas: no tires el líquido. Ten en cuenta que es parte esencial del producto que contiene la lata y que posee buena parte de sus vitaminas y minerales.

Así que, ya sabes. Ahora ya solo falta que vayas al súper a comprar latas de todo tipo y ¡te pongas a experimentar con ellas!

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