Tipos de copa vino

Descubre cuál es la mejor copa para cada tipo de vino

Nada realza más la nobleza de un Malbec, un Cabernet o un Espumante, que la nitidez y la pureza de una copa de cristal. Su forma, su naturaleza y su volumen influyen en nuestras sensaciones.

Debes saber que un mismo vino servido en copas diferentes brinda sabores distintos. Es cierto que ningún vino de mala calidad se convierte en Grand Cru, por más que lo sirvas en una copa de cristal. Pero un buen vino se potencia en la copa indicada. La diferencia es mucho mayor en los tintos que en los blancos.

La copa ideal debe ser de cristal liso y transparente, con el borde fino y ligero (no redondeado), un tallo alto para poder sostenerla y un cuerpo largo con una boca más pequeña para poder apreciar bien los aromas. La mejor copa es la que tiene forma de huevo porque concentra los aromas y evita las salpicaduras cuando se hace girar el vino o cuando se inclina para ver el color.

Por regla general, para los vinos blancos se usa una copa más pequeña que la recomendada para los tintos; para el espumante la copa flauta (alta y estrecha) porque permite que las burbujas suban hasta el borde y para los tintos el copón sin ningún tipo de ornamentación.

EL MEJOR CRISTAL ES CENTROEUROPEO
Entre las copas favoritas de los amantes del vino están las Riedel austriacas, las Spiegelau alemanas y las Bohemia de República Checa.

La costumbre de beber cada tipo de vino en una copa diferente está muy difundida en España, Italia, Estados Unidos, Japón, Australia y Argentina.

De vinos tintos. Conocidas como Burdeos o Borgoña, estas copas son lo suficientemente grandes como para llenar sólo la tercera parte que es la cantidad perfecta para apreciar el vino. Antiguamente, eran algo más pequeñas que las de agua pero en la actualidad se impuso la gran copa o copón.

De vinos blancos. Tienen el pie más largo para evitar que al sostenerlas se caliente la bebida con el calor de la mano. Son algo más pequeñas y estrechas que las de vino tinto y deben llenarse menos de la mitad para mantener al vino frío.

De vinos espumosos. Alta, de cuerpo largo y aflautado, y corta de pie. Es la más tradicional y bella para este tipo de vino. Su gran profundidad y poco diámetro hacen que las burbujas duren mucho más tiempo en la copa.

De vinos rosados. Baja, de cuerpo corto y de boca abierta. Es adecuado para saborear este vino de consumo cotidiano procedente de uvas prensadas a las que se descartan los hollejos en lugar de dejarlos en contacto durante toda la fermentación.

Como recomendación, sugerimos lavar el cristal con un jabón suave y enjuagarlas con mucho agua. No secar con paño o papel para que no se impregnen de falsos olores. Dejar escurrir boca abajo, a ser posible colgadas para que se aireen y no guardarlas en vitrinas o armarios cerrados. Para darles brillo, lo mejor es faginarlas, es decir, mezclar en un rociador agua con alcohol en cantidades iguales, luego rociarlas con esta mezcla y repasarlas con un trapo seco sin pelusa por ambos extremos hasta que no quede nada reflejado en ellas.

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