¿Quieres conocer cuatro de los restaurantes más antiguos de España?

Tú, mejor que nadie, sabes que mantener abierto un restaurante durante mucho tiempo cuesta un enorme esfuerzo. Por ello, aquí hemos querido rendir un pequeño homenaje a los establecimientos más longevos de nuestro país, seleccionando algunas joyas de nuestra gastronomía, que llevan más de 100 años al pie del cañón.

El objetivo de cualquier restaurante debería ser cumplir años y más años. Es decir, trabajar tan bien a lo largo de tanto tiempo, que, durante generaciones, se llegue a afianzar su clientela de tal manera que casi se puedan permitir el lujo de que les dé igual lo que se diga de ellos en internet, con lo que esto implica hoy en día. Aquí van cuatro claros ejemplos de ello, cuatro lugares con solera que, sin duda, forman parte de la historia viva de nuestra gastronomía.

 

Restaurante Botín

Este restaurante forma parte de la historia de Madrid. No solo es el más longevo de la ciudad, sino que aparece en el libro Guinness de los Records como el más antiguo del mundo. Desde 1725, dos familias se han ocupado de este proyecto, que, con el tiempo, se ha ganado un merecido prestigio gracias a su cochinillo, cocinado en horno de leña.

Can Culleretes

Enclavado en Barcelona, la historia de la casa de las cucharitas comenzó a fraguarse cuando, en el año 1786, la portera de un convento se puso a cocinar y vender sus platos. Fue tal el éxito de su cocina, que al poco tiempo se trasladó a este local, cuya decoración, con baldosas del siglo XVIII, son una verdadera reliquia e icono del lugar.

Casa Lac

Según la Guía Michelin, este restaurante de Zaragoza es el que posee la licencia más antigua de nuestro país, que data del año 1825. Primero fue una repostería y, después, se abrió el comedor en la primera planta. En 1925, fue restaurado al estilo modernista. Hoy, su chef Ricardo Gil mantiene el prestigio de esta joya, reconocida por sus platos con verduras.

El Rinconcillo

Por último, volvemos a Sevilla para hablar de esta taberna tradicional, en cuyas baldosas se puede leer: “El Rinconcillo, casa fundada en 1670”. Y es que podríamos decir que este lugar, perteneciente a la familia De Rueda, casi forma parte del ADN sevillano. Es, sin lugar a dudas, todo un clásico del tapeo sevillano, que siempre merece una visita.

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