Whisky para todos

Ya que conoces la historia del whisky, vamos a adentrarnos en todas las categorías, elaboraciones y procedencias.

A continuación vamos a conocer todos los whiskys existentes, conociendo su procedencia y la base de su destilación.

Whisky de malta: elaborado a base de cebada maltada, tradicionalmente destilado en alambiques de cobre con forma de cebolla.

Whisky de grano: en este caso el grano de la cebada, el maíz u otros cereales no se maltea y la destilación es contínua.

Blended Whisky: la mezcla de los dos anteriores (jóvenes y fuertes de malta con otros suaves de grano) da lugar a alternativas más baratas de calidad aceptable.

Whisky Escocés: La Orden del Whisky Escocés, de 1990, ordena que todo whisky con esta denominación habría de ser procesado en una destilería escocesa con agua y cebada malteada con 94,8º de alcohol por volumen y envejecer en barrica de roble en la que antes se guardase bourbon, de no más de 700 litros de capacidad. Que tengan una orden de este calibre dice bastante de su importancia en el mundo entero.

Whisky Irlandés: Los irlandeses trabajan con un procedimiento similar de elaboración que los escoceses y se caracteriza por su triple destilación durante un período cuatro años mayor que los escoceses.
La tradición por el whisky la llevaron los colonos hasta Estados Unidos y Canadá.
Los canadienses utilizan centeno malteado, y por eso es más suave y ligero.
Por su parte, los estadounidenses que heredan el whisky de los irlandeses utilizan maíz como cereal al menos en más del 70%.

Si bien en la actualidad se produce whisky en muchos lugares del mundo como India, Japón, o Francia, la tradición por este producto parte de los pueblos gaélicos del norte de Europa. Así que si puedes trabajar con un buen whisky escocés no te lo pienses.

El tercer sábado de cada mes de mayo se celebra la existencia de este destilado.