Bares, qué lugares…

Óscar Solana es bartender de vocación, un autodidacta en el arte de la mixología que transmite positividad y felicidad en todo lo que crea. Es uno de los mejores bartenders de España, y cuenta con una amplia trayectoria avalada por numerosos premios y reconocimientos. Fundador y gerente de la taberna La Solía (Santander), ha sido cuatro veces campeón de España y dos veces campeón de Cantabria de coctelería.  Y creador de su propio vermut artesanal, que lleva su propio nombre. Además, es parte del The Crew el equipo de bartenders expertos de Royal Bliss.

En estos momentos de incertidumbre, comparte con nosotros un manifiesto donde nos da su visión sobre la situación actual y el sector. Un manifiesto impregnado de actitud positiva y pasión por la profesión ante la adversidad.

“Bares, qué lugares…“ por Óscar Solana

Me gustaría plantear la fortaleza de ser hostelero, y la importancia de la actitud ante el cambio al que nos enfrentamos, sin tratar de impresionarles con monsergas ni tecnicismos, pero recomendaría, ponerse al día sobre la historia de los bares y su extenso camino de servicio e innovación a lo largo de unos dos mil años.  La historia hostelera es fiel guardiana de la memoria del significado de actitud y capacidad de adaptación. Los más modernos podrían definir estos negocios como lugares de espacios informales de sociabilidad; para nosotros, que somos más mundanos, los llamamos bares, tabernas, tascas, restaurante o casa de comida, pub, parador, merendero, tienda mixta, cafetería, albergue, hotel o posada; por poner varios sinónimos, pero dejo esta puerta abierta a que usted siga sumando otras acepciones…

La cuestión es que, desde sus inicios, los bares siempre han sido lugares de encuentro o de despedidas, de cruce de caminos entre lo cercano y lo lejano, lugar de disculpa o justificación para cambiar el destino en la vida de las gentes. Sus propietarios son el reflejo vital del paso de la vida de los ciudadanos por sus barras y por sus mesas, adaptando la venta básica de alojamiento, comidas y bebidas a expandir el negocio a otros servicios de ocio variado, siempre sabiendo observar a quién tienen delante para ofrecer algo de la especialidad de la casa, aderezado con una buena atención personal, servicio, paciencia, buen oído y mucha discreción. ¡Cuánta ventura y negociación se encierra en una bandeja llena de cañas y unas ricas tapas, o bajo una pérgola orientada al sur, a la hora del café, sofocando “aquel momento”…

Solo la actitud positiva ante el panorama al que esta pandemia Covid-19 nos lleva, es la que nos va a hacer salir reforzados de una situación que nos ha llegado de repente, sin esperarlo y sin estar preparados. Es un acto de lucha y superación en su máxima expresión. Todas las generaciones tienen su guerra particular que superar y contar a sus descendientes. Para la mayoría de nosotros, y especialmente a esta generación en la que me encuentro, nos ha tocado librar esta batalla. ¡Y la vamos a pelear!

Casi sin enterarnos, bueno, sí que nos hemos enterado, ya ha pasado un mes del cierre de nuestros negocios, hemos tenido tiempo para quejarnos, ser víctimas de una situación durísima e injusta;  es cierto que tenemos motivos más que de sobra para la desesperación, para estar quemados, agobiados y terriblemente asustados por las personas y por nuestros negocios (y lo remarco en ese orden) pero debemos mantener el ánimo y espíritu del ave fénix para juntar nuestras fórmulas, pócimas y brebajes; si,  esas mismas que han hecho posible que los hosteleros seamos motor económico de la comunidad  y unos impulsores de felicidad;  decía José Luis Yzuel, presidente de la CEHE: “Somos los responsables de a lo que sabe España”.  Todos hemos escuchado estos días mil charlas, ponencias, mil maneras de afrontar esta crisis. Yo, personalmente, me quedo con algunas que ayuden, humildemente, en presentar la actitud necesaria para afrontar todo este panorama que se nos ha mostrado crudamente. Entre algunos de esos pensamientos en voz alta que hemos escuchado, me quedo con aquellas teorías que me refuerzan como persona y como profesional, y ahora, más que nunca, adquieren sentido.

Admiro a Víctor Küppers -quizás le conozcan- conferenciante y formador; éste exponía en una charla Ted, que tiene una fórmula capaz de resumir cómo es el resultado obtenido en cualquier actividad cuando se aplican varios factores para conseguirlo: La suma de conocimiento y creatividad solo marcan la diferencia si se multiplica la actitud para conseguir el mejor resultado posible.  Salvando las distancias de este humilde servidor con mi admirado Sr. Küppers, lo voy a adaptar a nuestro sector hostelero:

            H = (C + C) x A

Es decir; (H) hostelero = (Conocimiento + Creatividad) x Actitud.

Los hosteleros, camareros y bartenders, estamos acostumbrados a juntar hábilmente conocimientos y creatividad, lo que nos ha hecho crecer en nuestro sector de forma exponencial, comenzando a ser reconocidos, respetados y valorados por nuestra calidad, servicio e innovación en igual medida que nuestros respectivos locales, tanto nacional como internacionalmente.

Personalmente, este “parón laboral” en la hostelería nos va a servir para algo fundamental en cualquier persona y en cualquier profesión, y que no solemos hacer los hosteleros por falta de tiempo: VIVIR;  pasar tiempo con nuestras familias, jugar con nuestros hijos, comer sentados tranquilamente y con la familia, y además ,nos está permitiendo disponer de momentos para pensar, para trabajar individualmente en la fórmula anterior, para poner en blanco sobre negro  las Fortalezas y Debilidades de nuestros negocios.

Es tiempo de ilusionarnos; sí, sí, de ilusionarnos, a pesar del reto que supone pensar en una nueva reapertura, en nuevos propósitos y hábitos de trabajo, siendo los mismos pero diferentes, capaces, nuevamente de demostrar a la Historia que somos válidos para destacar las muchas pequeñas cosas extraordinarias de nuestro trabajo diario. Seamos otra vez trabajadores resilientes y machacones avezados reinventores de nuestro futuro, porque éste es un buen momento –piénselo- para hacernos un listado de aciertos y errores; una honrada lista en la que escribir nuestras capacidades y debilidades, y debajo de éstas, un apartado de cómo aprovechar oportunidades y afrontar las amenazas. Soy realista, no paso por alto que es la etapa económica más difícil a la que nos enfrentamos en mi fase vital, pero también lo es en la de todos los sectores, y en la de nuestros clientes y proveedores.  Deberíamos aplicar cada uno de nosotros nuestra propia fórmula: YO = (C + C) x A; y lo explico: Yo soy conocimiento y creatividad para superar esto, pero seré el doble, multiplicando mis posibilidades con la Actitud.

Los camareros también somos contadores de historias, y aquí se nos abre un mundo de ¿ficción? donde incluir a nuestros locales o espacios de trabajo y a nuestra actividad y desempeño, en esos relatos que contaremos con cariño y picardías a nuestros queridos clientes.  Me la juego al proponer que, con Actitud Positiva, salimos de un sueño donde todos nosotros y nuestros clientes quedan a la espera de ver el nuevo renacer de esos lugares tan gratos para conversar (no hay nada como el calor del amor en un bar, dicen), de un estreno, para volver a llenarnos de vida y alegría compartidas, con la simple disculpa de tomar unas cañas, saborear un gin-tonic, y disfrutar de una sobremesa contándonos anécdotas de cuando vivimos ¨confitados ¨ en nuestras casas.

 Bares qué lugares (©Oscar Solana, 2020)

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